11.11.2008

los sonidos de la ciudad



Estoy cansada, tuve un día largo y cansado... amanecí con las piernas, hombros y abdomen adoloridos y eso hizo más pesado el resto de mi día.
Mi amiga Xochitl (amiga desde la prepa que vive en francia desde hace ya más de 10 años) vino a México. Llegó anoche y la plática fue larga y tendida hasta las 2 de la mañana, después no podía dormir, pensando en tantas cosas que han pasado este año y cómo tratar de resumirlas...
En fin... a las 7 me desperté y me puse a hacer ejercicio... vi las noticias, ella se bañó, me bañé y salimos a desayunar unas quesadillas en coyoacán. De ahí a general anaya, el micro iba saltanto en cada bache, tope o lo grieta de la calle, llegando a división el chofer se bajó a revisar la llanta... yo pensé en voz alta: no es la llanta, son los amortiguadores que seguro son de frutsi! alguien detrás de mi se rió... y xochitl no entendió...
Luego agarrar el metro, bastante lleno, apesar de que ya no era la hora pico, nos tocó paradas... pasaron los acostumbrados vendedores, xochitl estaba fascinada, mientras que yo estaba perdiendo la paciencia minuto con minuto... extrañaba mi ipod y la posibilidad de poder concentrarme en los tripulantes del metro... Al llegar al centro, y cambiar de línea salimos a balderas para ir al mercado de la ciudadela, se escuchaba el danzón en la plaza de la ciudadela y adentro pásele a ver lo que guste, le damos buen precio güerita... caminamos y compramos... después de varias horas ahí por fin salimos a buscar el mercado de san juan, porque quería ir a cerciorarme de que sigue igual de como lo conocía, así fue, pasamos por la sección de frutas, pitayas, kiwis, fresas, frambuesas, cerezas, naranjas, mandarinas, plátanos, papayas, melones inundaban mi nariz con su olores y escuchaba un qué le damos, a 10 pesos el kilo, a 5 la docena... los quesos, y demás productos fríos, oliendo a chorizo español, escuchando el rebana jamones... pasar a la sección de los pollos, escuchar los brazos enérgicos de los carniceros cortando las piernas de pollos, abriendo las pechugas, aplanando, sacando pulmones, hígados y demás, separando el pellejo... aventando un trozo de pierna de res sobre su plancha de cortado, y llegando a los olores de mariscos, a ver cómo los desescaman escuchar ese ir y venir de los cuchillos, el movimiento del hielo en las planchas de exibición... me quedé unos segundos petrificada, cerré los ojos y escuché, olí, soñé y pensé en el lugar a donde me había auto transportado mentalmente... increíble...
Salimos y caminamos por eje central, los sonidos se convirtieron en voces de personas ofreciéndonos todo tipo de software, memorias, computadoras, películas, zapatos... y continuamos caminando, se escuchaban los claxons, los organilleros, los silbatos de los policías, el murmuro de las personas...
Llegamos a bellas artes y el sonido se fue de mi mente, viendo el contraste entre el blanco del edificio y el azul del cielo...
del resto de la tarde sólo puedo decir que no escuché nada, pensaba en esa sensación de estar entre el blanco y el azul, entre lo pesado del mármol y lo ligero de las nubes, en volar, en sentir el aire y el calor del sol...
Espero soñar con algo así...

6 comments:

Linda said...

Chida la foto de Bellas Artes...deberías invitarla a escribir un guest post sobre el tour, jejejjee!!!
Pásensela chido en la ciudad más caótica del mundo!

El Beetho said...

Es riquisimo cerrar los ojos y dejar a los oídos y al olfato que te guíen.

Chido el tour!

Manolo said...

y lo soñaste?

ya quiero que sean vacaciones para que me lleves al mercado, quiero verlo.

besos

anais said...

yo ya quiero volver al df.
y ya volvi al internet!!!!
yeah!!!


comunicada de nuevo
espero verte pronto
sigue divirtiendote
y escucha
los colores

:D

R said...

Me asombra que aún amaneciendo adolorida te hayas levantado a hacer ejercicio!!! Madre mía!
Además, siempre que paso a leerte me da hambre, jiji. Después se va a convertir en una especie de condicionamiento y cada vez que entre a tu blog (y aunque no hayas escrito de comida), salivaré. jaja
saluditos.

dèbora hadaza said...

me gustan los sonidos de la ciudad, me gusta el silencio de bellas artes, si esa blancura se impone a cualquier otro sentido