9.24.2007

entre manicomio y ciudad de cuentos






Bratislava, una ciudad rara, bueno, diferente a las demás, chiquita, no muy turística, con varios "eventos culturales", rara.
Llegamos por la tarde a Bratislava, a una estación de tren rara, chiquita, con muchos tranvías afuera. Decidimos caminar hacia el hostal Orange (pongo el nombre porque será parte de esta aventura), íbamos bajando, caminando, las calles tenían nombres raros pero nada como en Bulgaria... Ubicamos ciertas calles, para dónde estaba el centro y así... Por fin llegamos al hostal, un edificio grande cerca de la iglesia azul, la noche anterior habíamos leído las opiniones de otros visitantes a ese lugar, pero bueno, ya lo habíamos reservado y al parecer no había otro hostal disponible esas noches. Nos dieron una llave y nos dijeron cómo llegar a nuestro cuarto que compartiríamos con otras 2 personas. Subimos por elevador, un pequeño y viejo elevador y llegamos a un corredor con colores verdes, no muy iluminado y muchos cuartos, llegamos al nuestro, definitivamente parecía manicomio. Dejamos las cosas y salimos a cenar a un restaurante recomendado por su comida típica. Estuvo muy rico, pedimos un queso cubierto por una salsa rara, y de postre unas bolitas de masa rellenas de moras y con una salsita muy rica encima, me gustó la comida y el lugar, parecía una antigua taverna. Fui al baño y noté que no había papel, empecé a preocuparme, tal vez en Bratislava no había mucho papel de baño, porque ni en la estación, ni en el hostal ni en el restaurante había, por suerte siempre cargo con kleenex y papel que robo en otros lugares.
Regresamos al hostal, estaba más obscuro y más sospechozo, ir al baño realmente daba miedo, sobretodo porque ni las puertas cerraban. El cuarto tenía un serio problema de aire, la ventana se abría 5 cms, no más, y hacía mucho calor. Nuestras compañeras de cuarto fueron dos chavas holandesas buena onda.
Al día siguiente eso de irse a bañar fue todo un caos, con nuestra única toalla, en regaderas deshechas, sin cortinas, sin puertas, sin lugar limpio donde pudieras poner tus cosas, creo que superé mi propio record de bañarme en 5 min, se convirtió en 3 min!!! Ya habiendo salido del foco de infección fuimos a recorrer la ciudad que a diferencia del hostal brilla de limpia, de ordenada y de tranquila.
Recorrimos las calles del centro, las oficinas de gobierno, los museos, algunas iglesias, callecitas, calles más turísticas, otra iglesia, el castillo en donde encontramos una exposición de durero y tapices y otras cosillas, y luego fuimos hacia el restaurant-mirador mejor conocido como OVNI, en el que subimos a ver la ciudad, el danubio, el bosque, los molinos de viento.
De ahí fuimos a comer los famosos sandwiches de allá, sí están grandotes y ricos, lo malo es que les ponen mucha mayonesa. Mientras los comíamos llegaron unos chavitos mexicanos que venían en alguna excursión, estaban hablando sobre las mujeres, decían que ahí no habían visto a tantas bonitas, que a ver si en sus otros lugares a visitar, estaba chistoso.
Luego seguimos caminando, fuimos a un parque a descansar un ratitito, luego a una plaza comunista bastante extraña y finalmente al monumento y cementerio para los comunistas que lucharon en las guerras. Estuvo bien, aunque nos perdimos un poco, y tal vez la señora que nos dijo cómo llegar nos hizo más pelotas.
Después bajamos y nos dirigimos a comer algo, un kebbab bastante feo y salado, y luego como yo ya andaba haciendo corajes, pues peor... fuimos al centro en donde había un espectáculo al aire libre de un grupo de mujeres cantando y tocando música medio chafa, jajaja, pero bueno, estuvo bien.
Regresamos al hostal y decidimos que al día siguiente saldríamos muy temprano hacia viena, esa noche nuestros compañeros de cuarto eran dos chavitos ingleses que eran pareja, estaban chistosos porque se pusieron a pintar en sus diarios con acuarelas, estaban chidos sus pinturitas, pero no deja de ser extraño que en un manicomio te pongas a pintar con acuarelas!!! Si, era un manicomio, por eso los colores, por eso la llave única, por eso las ventanas que no se abrían más, por eso los baños destrozados, por eso en el primer piso había puertas acolchonadas, por eso uno se sentía tan inseguro.
Bratislava es un lugar bastante barato, hay muchas cosas que ver aunque sí se recorre relativamente rápido, nos hubiera gustado podernos adentrar más hacia la ciudad, pero estuvo bien recorrerla turísticamente.

8 comments:

Ale Morando said...

asi que pasron la noche enun antiguio manicomio? Creeepy

me suena a historia a la stephen king por ahiii jajajaja

que buenoq ue conocieron mas lugares chiidos

Manolo said...

y cuánto costaba el manicomio, digo hostal? (curiosidad)

tengo experiencias similares en ciertos hotelillos en pueblitititos en nuestro país, namas que sin plazas comunistas jeje

Vilknk said...

uórales... creo que han sido de las fotitos que más se me antojaron... Eslovenia vdd?

the lines on my face said...

jaja, si estaba de miedito, costaba no me acuerdo cuánto, pero barato, luego pregunto, porque mi memoria es nula en esas cosas... y es Eslovaquia.
saludos

X said...

Pos ese pasillo se ve bueno para unas pintas, y el calljon es ancantador(de encantar, no de lindo); yo si me animo, así pongo en prueba mi supuesta "aptitud para la supervivencia"

¿Enloqueciste o que curaste?

Paz.

Linda said...

Eso si que es correr por la regadera, jajajja

Mme. Carroll said...

Nooo qué mieda me daría estar en un manicomio. Temo que de verdad ahí terminen mis días. Por lo demás, fue un día nais, mmmm mayonesa, yo me hubiera comido tu changüis sin pedos.
Saludos!

the lines on my face said...

jajaja, definitivamente me hubiera quedado en el manicomio, igual que tu mme. carroll temo terminar mis días ahí, jajaja. No me curé y sí salté de la regadera!!!