1.26.2007

ojos que no ven... corazón que no siente.... narraciones en el metro

Por lo menos eso dicen... Ayer en la tarde viajaba por la línea dos del metro, hasta su última estación, cuatro caminos. Logré sentarme desde el principio, lo cual fue bueno y convirtió el viaje en algo más interesante. En Ermita se subió una viejita acompañada de una señora, la viejita tenía los ojos grises, nebulosos, definitivamente eran cataratas... al sentarse exhaló un gran suspiro. La señora al lado de ella le dio una palmada en su mano, como de consuelo.
Después de una estación, la viejita se notaba incómoda, levantaba más su cara, como para asomarse a ver algo, se movía y volteaba la cabeza hacia afuera de las ventanas... y volvía a suspirar. La señora a su lado, otra vez dió una palmadita en la mano de la viejita y le dijo "cálmate, así sólo te vas a cansar más mamá"
Otros suspiros, más movimiento, sus piernas colgaban del asiento, las balanceaba como si fuera niña chiquita. La niña de enfrente (sentada junto a mi) se dio cuenta de esto y empezó a imitarla... su mamá le dijo "ya estate, no seas grosera, no ves que la señora se va a ofender?"
La viejita seguía ansiosa, tratando de encontrar algo, abría y cerraba los ojos, se llevaba la mano a los ojos y la cerraba como si quisiera hacer un telescopio con su mano. Su hija sólo se sonreía y ya suspiraban a unisono. Una estación antes de que se bajaran, en el zócalo, la viejita dijo "ya estamos cerca, ya me huele al centro, a casas viejas, a comida y a mucho ruido". Su hija soltó una carcajada y le dijo "ay mami, lo bueno es que sigues conservando tu humor". La viejita dijo "pues claro, ojos que no ven, corazón que no siente".

7 comments:

Roxana said...

Estas narraciones en el metro me parecen por demás interesantes y encantadoras (en su estilo). Quién pudiera conservar el humor por sobre todas las cosas.
Cheers =)

Ale Morando said...

que ternura de ancianita!! el estarse quedando ciega no le quitó el sentido del humor :) sigue siendo nuestra cronista del metro

Megara said...

Ay..estaba pensando que deberías de hacer una publicación jaja que se llamara narraciones del transporte o no sé...estaría bien chido, pequeños cuentos cortos con todas estas narraciones...me gustan...
esta estuvo tierna y linda...me imaginé todo.
pd. que niña tan jodona!

the lines on my face said...

Gracias a todos por sus comentarios, coincido contigo nobody, pero lo creo casi imposible... Roxana, ale, megara, pues sí, seguiré entreteniéndolos con mis narraciones en el metro... claro que me encantaría publicarlas, ilustrarlas, ampliarlas y compartirlas... pero cómo? Investigaré y ojalá que de alguna forma se pueda... pero sí quiero hacer sus ilustraciones ;) Saluditos a todos y besos

Manolo said...

Cada viaje en el metro es más que dos pesos; de verdad es un viaje.
saludos

Angawen said...

Ay pobre viejita!!! Lo bueno es que no se trauma sino que sigue con su vida, su humor y sus ilusiones. Lo que me impresiona es la sensibilidad que tuvo para poder notar la cercania con el centro.... ojala muchos de nosotros pudieramos tener una percepcion asi.

el_x said...

Que tranza, en serio se podra percibir el lor del centro histerico; yo creo que la ciudad huele a lo mismo.
Que buen olfato.