4.05.2006

a entender la comida 3

LOS OLORES.
Cuando camino por las mañanas o las tardes por esa esquina, siempre quedo con un penetrante recuerdo de un olor, el olor que a todos se nos antoja, el olor a PAN. Cuántas veces hemos estado tentados a comprar un pan después de ese hipnótico olor?
Definitivamente cuando tengo hambre en el primer olor que pienso es en el de un rico pastel o pan hornéandose, mis glandulas salivarias empiezan a producir la famosa saliva, empiezo a salivar como san bernardo.
Alguna vez leí que sin sentido del olfato empezamos a perder otros sentidos, tal vez es verdad, porque es posible comernos algo que no nos gusta si nos tapamos la nariz y cerramos los ojos. Pero y cómo el olfato podría afectar a la vista, estudios demuestran que al ver algo, recordamos su textura, sabor, su olor, qué pasaría sino tuviérmos olfato, nuestra información quedaría a medias y muchos objetos a nuestro alrededor cambiarían. Ustedes creen que las fresas serían igual de ricas sino tuvieran olor, o que el pan sería igual de rico, o al contrario, si la basura fuera tan desagradable sin olor.
Aristóteles asociaba la memoria, el recuerdo y los sentidos, que sin ellos y sin la experiencia no existiría ni se comprendería nada. Mucho después Saussure dice que toda persona es capaz de aprender nuevas cosas aunque carezcan de significado racional, y que no hay necesidad de los sentidos para conocer objetos.
Bueno, se imaginan ustedes una naranja podrida con olor a jazmín? O se imaginan ustedes un té de canela con olor a cilantro? Pues si, es fácil imaginar, porque tenemos los recuerdos de los diferentes sentidos en diferentes partes de nuestro cerebro, por lo tanto sí podemos imaginar la combinación.
Será posible en algún momento de la aereonáutica inventar comida con olores diferentes, es decir, algo muy alto en proteinas y minerales con un olor agradable para que los pobres astronautas imaginen un delicioso mango mientras comen un pedazo de pescado artificial.
Son muchas interrogancias y muchos olores que tenemos en nuestra alacena cerebral, se imaginan si existiera de verdad alguien en el hipotálamo y tuviera que oler todos nuestros recuerdos, qué locura!!!!
En fin, no dejen de oler, porque dejarán de memorizar y de recordar.

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